Mientras Alexandra meditaba sobre todo esto, escuchó el agua correr por la ducha. El sonido llenó el espacio silencioso, un recordatorio constante de la presencia de Gabriel, aunque él estuviera físicamente apartado. El vacío en la habitación era casi tangible, y con cada segundo, la tensión entre ambos parecía crecer, invisible pero indiscutible.
Gabriel salio de la ducha y no dijo nada, solo se acerco a su closet y saco ropa para luego entrar al baño y salir completamente cambiado.
— Voy a s