Una fuerza en mi interior me gritaba que no debería de estar allí, que no quería hacer esto, que estaba junto a la persona correcta y que debía de continuar luchando, incluso aunque ella dijera que quería esto.
Luego de que Marcelene me dijera que estaba enamorada de mí, toda aquella frialdad que quería comenzar a aflorar en mí desapareció, en ese momento vi en sus ojos una mujer llena de miedos, una mujer que había recibido demasiado daño con el paso de los años y que no quería volver a pasar