No logré dormir en toda la noche, mis pensamientos estaban en las palabras que había dicho aquella mujer, almas destinadas a ser, un hechizo que no podía romperse y un destino que estaba marcado desde antes de nacer.
Me parecían irreales, pero igual me había parecido irreal ver a una niña atravesar el fuego y que nada le hubiera ocurrido tras hacerlo. Podría creer que eran llamas falsas, pero el calor que desprendían, yo había estado allí y eso era real, como era de real saber que a pesar de ha