Mi corazón latía desbocado y las lágrimas no dejaban de correr por mi rostro deseando que lo que mis oídos escucharon minutos atrás solamente fuera una jodida mentira. Sabía que no lo era, estaban en un hospital y él nuevamente había vuelto a mentirme, ya ni siquiera sabía que de toda esa historia era cierta.
Escuché el golpe en la ventanilla mientras el coche comenzaba a avanzar y pronto, ni siquiera el espejuelo del coche logró darme su imagen. Quería pedirle a Lysander que se detuviera, corr