Respiré tan profundo como mis pulmones me lo permitieron, traté de mantener la calma, todo era abrumador y absurdo. Vi en su mirada por primera vez la honestidad y el golpe de la realidad fue tan grande que pude comenzar a comprender por qué todo esto estuvo oculto durante estos últimos años.
Recordé las palabras de mi padre como si todo fuera una secuencia lenta y el dolor en mi pecho se volvió intenso.
—Tu madre nunca murió —dijo de la nada con la vista puesta en un punto fijo—. Ella se march