Capítulo 43
Pensando en una traición
Cerré la puerta de mi habitación con un leve chasquido, apenas audible, pero que resonó en mi pecho como un trueno. Apoyé la espalda contra la madera y dejé que el silencio me envolviera. Afuera, los pasillos del castillo se mantenían en penumbra, iluminados solo por la tenue luz de las antorchas. El aire olía a piedra húmeda y cera derretida, a encierro y secretos.
Avancé con lentitud hacia la pequeña cama que me habían asignado desde que comencé a servir e