Capítulo 44
El deseo carnal de Erick
El aire olía a tierra húmeda y a hojas frescas. El sol apenas despuntaba en el horizonte cuando los soldados de Selmorra se alineaban en la explanada, cada uno ocupado en sus tareas mientras la guardia de la mañana se organizaba. Erick se mantenía apartado, de pie junto al límite del bosque, las manos detrás de la espalda y la mirada fija en un punto indefinido entre los árboles.
Bastian lo observaba en silencio desde hacía varios minutos. Lo conocía lo sufi