Capítulo 19
Una Omega con mi futuro esposo
Erick me miró de reojo, su expresión tan inescrutable como siempre, y luego dijo en voz baja, con ese tono que no admitía réplica:
—Acompáñame. Te mostraré la habitación en la que estarás por ahora.
No había amabilidad en sus palabras, pero tampoco dureza, transmitió simplemente eso: una orden que debía seguir, enseguida me levanté en silencio y caminé tras él por uno de los pasillos de piedra, aún sintiendo la tensión de todo lo vivido en el Consejo,