Luna Estelle fue la primera en felicitarnos y, después de ella, los pocos Alfas que pudieron asistir y todos los demás de alto rango nos felicitaron. Algunos miembros de la manada lo felicitaron solo a él e ignoraron mi existencia.
Kingston y yo estábamos parados donde su madre nos había pedido mientras ella iba a buscar a su fotógrafa favorita. Y su novia estaba ahí mismo, junto al altar; los tres solos, tal como sería nuestro matrimonio.
—Ya llegué —anunció la fotógrafa—. Lista cuando ustedes