KINGSTON
Pasé la mañana en una reunión, tratando de adelantar mi investidura en contra de los deseos de mi padre. Me había concedido lo que tanto insistía en llamar mis vacaciones de luna de miel, un mes entero en el que no debía involucrarme en los asuntos de la manada. Mi atención debía estar puesta en Aeliana y en nada más. Me costó un buen rato convencerlos de que no hacía falta. Aeliana iba a estar aquí el resto de mi vida, y la manada podía venirse abajo si me concentraba en ella. Cuando p