DANIELLE
Aeliana era muy callada.
No me había dado la oportunidad de conocerla ni de pagar sus cosas. El Alfa Kingston me había dado su tarjeta para pagar lo de ella, y lo intenté varias veces, pero ni una sola vez me dejó. Ni siquiera cuando traté de comprarle algo con el pretexto de hacerle un regalo de bodas.
Ir de compras con ella fue divertido. Tenía muy buen gusto, y era graciosa cuando se lo proponía. Le propuse que fuéramos a almorzar después de la última tienda, que era de lencería bas