Lola sostuvo la tarjeta entre sus dedos mientras miraba el número de la suite del hijo de María Garza Sada.
Durante varios minutos permaneció frente a la puerta sin atreverse a tocar.
No sabía qué esperaba encontrar.
Quizá, en el fondo, una parte de ella había construido una fantasía.
Después de descubrir la traición de Darius, después de sentirse humillada y reemplazada, había imaginado que la vida le daría una especie de compensación.
Un hombre diferente.
Un hombre poderoso, atractivo, imposi