Narrado por Seth.
El soldado que aún sostenía el cuchillo, con las manos empapadas en la sangre de su propio compañero, empezó a emitir un grito desgarrador nacido del puro horror y la incredulidad.
No podía procesar cómo mi cuerpo se había movido con una fluidez que desafiaba las leyes de la naturaleza, los demás, contagiados por ese pánico, retrocedieron y se alejaron de mí como si fuera una entidad demoníaca.
Habían visto cómo actué más rápido que sus ojos, y ese hecho los aterraba más q