—¿Dónde estoy?
Todo a mi alrededor era de un azul profundo y vibrante, como si me encontrara en el corazón mismo del cielo. Mis pies, en vez de flotar, parecían pisar una superficie de agua tan cristalina y perfecta que podía ver mi reflejo.
—¿Estoy muerta? —susurré para mí misma, inundada de pánico—. No, tiene que ser imposible. No recuerdo nada después de la oscuridad del portal...
—Eloise, no hay mucho tiempo.
Una voz angelical me obligó a girarme. El aire se volvió tan calmado. Detrás d