—Vaya, esto sí que es un problema —comentó Morgana, acomodándose el cabello—. El alfa rebelde ha aparecido finalmente... y parece que no ha venido solo.
Morgana desvió la mirada de reojo hacia Alaric, quien ya se encontraba a una distancia considerable, protegiendo el cuerpo de Lilia entre sus brazos mientras buscaba un escondite seguro. La bruja no parecía preocupada por la niña.
—Magnus, encárgate de él —ordenó Morgana, con un tono frío.
Magnus se levantó del suelo con una agilidad inhu