Reino de Nuante, aldea Kabora
Muy temprano en la mañana, la princesa salió del humilde lecho que ocupaba en casa de Arua. La joven se había despertado antes del alba e hilaba lana sentada fuera de su hogar.
—¿El rey aún duerme? —preguntó al ver a Lis.
La princesa asintió. Desz estaba extenuado y no deseaba despertarlo.
—Es un honor que él esté descansando bajo mi techo. El señor Oak debe estar muriendo de la envidia.
Ambas rieron, sabiendo de la ferviente admiración del hombre por Desz y sus