Reino de Nuante
Lis se despertó gritando. Seguía fresca en su mente la espantosa imagen de la mano desfigurada de Desz, con los blancos huesos asomándose entre las carnes expuestas y fue la primera que le llegó. Ya más calmada, pudo percatarse de otros detalles que, en su estado de conmoción, no había procesado a cabalidad, como el aroma. La mano de la criatura olía, incluso le pareció que en un comienzo humeaba. Y el aroma era bien conocido por ella pues abundaba en los banquetes del palacio y