Los ojos de Desz se movieron rápidamente bajo el vendaje, en un intento por escapar de los rayos de sol que entraban por su ventana. Inhaló profundamente, con una mueca de dolor. Su cuerpo había estado muy cerca de ser partido por la mitad. Se inclinó para mirar qué tal estaba. De los blancos vendajes que la humana le había puesto sólo quedaba el recuerdo, incluso las sábanas de su lecho se habían teñido de rojo casi en su totalidad. Estaba acostado en un horroroso charco de sangre y seguía vivo
NatsZ
¿Qué secreto ocultará Lis? Sin el caballo, ya no podrá escapar de la bestia.