Frilsia, Reino de Arkhamis
Un hombre golpeaba con una espada de madera un muñeco de entrenamiento cuando apenas se asomaban los rayos del sol mañanero por entre las nubes. Las gotas de sudor corrían lento por su torso desnudo, dibujando los músculos firmes y gruesos, que seguían siendo fuertes pese a los años.
Y sus golpes también lo eran, aunque imprecisos y torpes debido a que la espada estaba en su mano izquierda. El brazo derecho seguía herido e imposibilitado de luchar. Eso no lo detendría