No había peor momento para una tarea que requería de tantas energías. Su señor había asegurado que venía mal tiempo y le pidió a Alen que reparara el techo. El joven se esforzaba por mantenerse en pie y despierto mientras cargaba los materiales que había conseguido en el pueblo. Fara le llevó un jugo de frutas a mediodía y no supieron cuál de los dos se hallaba más extenuado, aunque por razones muy diferentes. Las de Alen quedaron al descubierto a la hora del almuerzo.
—¿Has pasado la noche en v