Terminada la comida, Azot, Desz y Lis dejaron el palacio. Un solo día se permitiría él sin pensar en Dumas, guerra, o venganza. Nada de Tarkuts, Kraia, bosques, y sus sombras, sólo serían él, su hijo y su Lis.
Lis era arkhamita, pero con seguridad podía decir que conocía mucho más Nuante que el reino donde había crecido, así que no fueron muy lejos. Un río cerca de las colinas y su ribera les sirvieron para pasar la tarde bajo el esplendoroso sol, del que nada se ocultaba.
Allí Desz habló de