Reino de Galaea
En los regios aposentos de Lis en el palacio, el ambiente era de tristeza y decepción.
—Apenas te repongas de esta pérdida lo intentarás de nuevo. Descansa ahora, Lis, de tu salud depende nuestro futuro.
Eriot se despidió de su hija y salió. Necesitaba pensar y qué mejor manera de hacerlo que oyendo la voz del dios Dum. Dejó el palacio y fue a las colinas, al encuentro de la constelación.
—No entiendo nada de esto —reclamó Azot desde un rincón de la habitación.
—No importa,