Reino de Nuante
Cuando el carruaje con la princesa Dan-Ká emergió del paso del alba, la botellita que llevaba en las manos estaba vacía. Los ruidos monstruosos provenientes del bosque de las sombras habían bastado para convencerla de que su última esperanza era beber la poción. Se frotó la frente, estaba muy cálida. Se recostó y dormitó hasta que una sacudida la despertó. Fue sacada del cabello y arrojada al suelo por unos hombres de fieras miradas.
—Solicito una audiencia con el rey de los Tar