Reino de Balai
—Su piel se va ennegreciendo, como si se pudriera.
—Los devora, rey Bahar, como la gangrena. Quién diría que una simple planta pudiera hacerles tanto daño.
En las perpetuas nieves de las montañas de Balai, lejos de toda civilización y a donde los olfatos de los mejores rastreadores no podrían llegar, Camsuq, el rey Bahar y un pequeño grupo de sus hombres de confianza daban el primer paso de lo que sería la traición más grande que se pudiera recordar.
Ataviados con gruesos ropaje