9. El eco de una noche inconfesable
Marcel se queda inmóvil, observando el espacio vacío que Giselle ha dejado en el comedor. Se pregunta, con una mezcla de irritación y una curiosidad que no quiere admitir, qué había sucedido con la Giselle sumisa y gris con la que ha estado casado los últimos dos años.
—¿Me estás escuchando, Marcel? —La voz de Antonia, aguda y cargada de una indignación que raya en el berrinche, lo trajo de vuelta a la realidad.
Marcel parpadea, enfocando a la mujer frente a él. Antonia tiene los brazos cruzad