Los hombres verdaderamente peligrosos no levantan la voz. Solo observan, y deciden.
***
El silencio dentro de la sala parecía tener peso propio; Valentina lo sintió inmediatamente después de que Luca De Santis hablara. No era el tipo de silencio incómodo que aparece cuando nadie sabe qué decir. Era algo distinto. Algo más controlado.
Como si el ritmo de la habitación dependiera completamente del hombre que estaba frente a ellos.
Luca se había girado hacia ellos con una tranquilidad absoluta, no