Las traiciones más peligrosas no vienen de los enemigos; nacen de las personas que aprendieron demasiado cerca de ti.
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Luca no se movió durante varios minutos después de que Valentina salió del despacho. El silencio volvió a llenar la habitación, pesado y profundo, como si las paredes mismas estuvieran acostumbradas a guardar secretos. Afuera, la noche cubría la propiedad con una calma engañosa, mientras la luz tenue del escritorio iluminaba apenas los documentos que seguían extendidos sob