Algunos hombres no levantan la voz para demostrar poder, simplemente hacen que el mundo a su alrededor recuerde quién manda.
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El jardín quedó en silencio cuando Valentina desapareció dentro de la casa. El sonido de la puerta cerrándose fue suave, pero suficiente para marcar una separación clara entre lo que había ocurrido antes, y lo que estaba a punto de pasar.
Durante unos segundos, ninguno de los dos hombres habló. El viento movía lentamente las ramas de los árboles, proyectando sombra