Hay hombres cuya presencia cambia una habitación, y hay otros cuyo nombre basta para cambiar el destino de alguien.***El silencio que quedó en el departamento después de que los hombres se marcharan era pesado, incómodo, casi insoportable. Durante unos segundos Valentina permaneció de pie frente a la puerta cerrada, con la mano aún apoyada sobre el picaporte, como si esperara que los golpes volvieran a repetirse, pero el pasillo estaba en silencio.Solo quedaba el sonido constante de la lluvia cayendo afuera.Valentina respiró hondo antes de girarse lentamente hacia el interior del departamento. Su mirada encontró inmediatamente a su padre, que seguía sentado frente a la mesa, con la espalda ligeramente encorvada y la mirada fija en el papel que Marco había dejado.La dirección del casino.Valentina caminó hacia la mesa despacio, sintiendo cómo la tensión seguía creciendo en su pecho. Cada paso parecía arrastrar una pregunta que aún no tenía respuesta.Se detuvo frente a él.—Ahora
Leer más