.—¿Qué clase de criatura? —pregunté sin rodeos, con la voz más grave de lo habitual, incapaz de apartar la mirada de Lila ni un solo segundo, porque incluso inmóvil, incluso atrapada en ese estado que parecía arrancarla poco a poco de mi lado, seguía sintiendo que si la descuidaba, aunque fuera un instante algo terminaría arrebatándomela.
La bruja guardó silencio.
No uno incómodo.
Sino uno calculado, casi ritual, mientras inclinaba apenas la cabeza como si estuviera ordenando dentro de su mente