No sabía qué era peor.
Si verla gritar y suplicar que la soltaran mientras sus manos se aferraban inútilmente a la tierra húmeda del camino… o ser consciente de que no existía absolutamente nada que pudiera hacer para ayudarla.
Ver a Lila siendo arrastrada lejos del carruaje, lejos del camino que debía conducirla al palacio de Boca del Río, lejos de cualquier posibilidad de auxilio, me hizo sentir por primera vez desde que tenía memoria que todo mi poder, toda mi fuerza… no servían para absolut