Antes de llegar a Boca del Río descendí porque quería pasar desapercibida, pero aquello resultó ser muy inconveniente porque me llevó horas llegar hasta el palacio, y cuando por fin lo logré ya era de noche.
Aun así, me bastó una sola mirada para entender que Sebastián no había organizado una simple celebración. El palacio estaba lleno de vida, de luces, de gente y de tanto movimiento para una fiesta común, y algo dentro de mí supo de inmediato que aquello no era una celebración, sino una distr