Andrew ya no me lleva a casa, así que puedo desviarme por el camino y comprar una botella de vino y pizza. Subiendo en ascensor a casa escribo un mensaje al grupo con Lena y Gema:
“Tengo vino y cena, ¿podemos criticar al gilipollas de mi jefe?”
Media hora después, las dos están en pijama, tiradas en mi sofá, con Bobby ronroneando entre ellas mientras abrimos la botella de vino y atacamos la pizza.
—¿Y no te da un plus por el sexo? —bromea Gema.
—Me da dolores de cabeza. Es un gilipollas arrog