Andrew ya no me lleva a casa, así que puedo desviarme por el camino y comprar una botella de vino y pizza. Subiendo en ascensor a casa escribo un mensaje al grupo con Lena y Gema:
“Tengo vino y cena, ¿podemos criticar al gilipollas de mi jefe?”
Media hora después, las dos están en pijama, tiradas en mi sofá, con Bobby ronroneando entre ellas mientras abrimos la botella de vino y atacamos la pizza.
—¿Y no te da un plus por el sexo? —bromea Gema.
—Me da dolores de cabeza. Es un gilipollas arrogante.
Las dos se miran soltando risitas y es Lena la que agita su vaso de vino al aire.
—Yo creo que te hace falta salir. Al Sapphire, y pruebas al nuevo DJ. Lo hemos stalkeado en Instagram y está bueno que te mueres. ¡Enseñaselo!
Gema saca su teléfono, deslizando la pantalla hasta una foto de un tipo con cabello despeinado, tatuajes y una sonrisa que promete problemas. No es Dominic, pero por un segundo, mi mente lo compara, y odio que lo haga. Lena me quita el teléfono de las manos, riendo.