Mientras tanto, en el hospital en donde estaba Lucían, los padres de Amelia cuidaban de su nieto, ambos estaban consternados y sentían culpabilidad por todo lo que le pasaba a su hija, sin embargo, allí estaban para ella, como no lo estuvieron antes y la defenderían con las garras si fuera necesario.
—Señora ¿Cuándo va a venir mi mamá? La extraño mucho —El pequeño Lucían aún no se sentía confianza con ellos.
—Mi amor, no me digas señora, puedes decirme abuela, yo soy la mamá de Amelia, y ella v