Amelia vio salir a Maximilien de su habitación, mientras sus ojos se llenaban de nostalgia, se tragó el duro nudo que tenía en la garganta para no llorar libremente. Tomó una hoja con unos resultados médicos, parpadeó dos veces para asegurarse de lo que dijera allí era cierto, lo arrugó y lo apretó contra su pecho, y aunque lo evitó, una cruda lagrima rodó por su mejilla.
<<¡No puede ser! ¡No de nuevo!>> Amelia sintió demasiado desconsuelo, pero no tenía más opción que aceptar lo que estaba suc