Mundo ficciónIniciar sesiónAmaya es una soñadora estudiante de inglés que vive el día a día de forma tranquila. Al ser la hija bastarda de un oyabun, capo de uno de los clanes de la Yakuza, su vida fue una vía libre al anonimato, por lo que fue criada fuera de las tradiciones. No sin la advertencia de que en el momento en el que su padre necesite de ella debía presentarse. Su vida da un giro de ciento ochenta grados cuando la raptan de la universidad para llevarla ante su familia, en una cena en la que no solo es expuesta ante todo el clan, sino que es exhibida frente a otros mafiosos y termina en un acuerdo de matrimonio que le quita el futuro que ella quería para sí. Alessio es el capo de Camorra y una bestia, por lo que su palabra es ley. Tras la muerte de su familia y el fuego que quemó parte de su cara, necesita hacer las alianzas correctas para fortalecerse con todo lo que necesita para vénganse de los que le hicieron tanto daño. Para ello hace un acuerdo con la Yakuza, uno en el que termina casado con una de las hijas del oyabun, un hombre que puede buscar timarlo, por lo que no dudará en usar a su propia hija en su contra. Ninguno de los dos estaba preparado para el otro ni para lo que se avecinaba.
Leer másAlessioEso era lo que me encantaba de ella, así que cuando llegó la torta ella se levantó tomó a nuestra principessa. Cantamos el cumpleaños feliz en los tres idiomas, nos reímos por todo y hasta la animamos a soñar con un deseo, a creer en el futuro, en lo que había por venir, entonces la cargué y con todo el amor del mundo le dije:—Giuliana, tu sei la cosa più bella del mondo, la cosa più sacra che ho e ti prometto che mi prenderò cura di te, ti amerò e ti incoraggerò per tutta la vita, nel modo più grande possibile, affinché tu possa essere ciò che vuoi, realizzare i tuoi sogni e diventare la persona più speciale di questo mondo —dije entre lágrimas y eso la hizo abrazarme con fuerza.La amaba más que a nada, a todos ellos.Terminamos la velada y luego de lidiar
AlessioSobrevivir a una herida de bala en el maldito hígado debía ser alguna especie de récord Guinness o algo por el estilo, lo que sí sabía era que estaba agradecido con Dios por todas las cosas buenas que me dio luego de eso. Ver sufrir a mi esposa era la peor de las sensaciones, así que no deseaba verlo, por lo que juré que sería el mejor marido, la mejor persona que podía ser.El proceso fue doloroso, pero valió cada maldito sacrificio para llegar al mejor punto de todos, tener a mi familia reunida, felices y sin guerras de por medio, solo paz y felicidad, nos lo merecíamos más que a nada en el mundo.¿Cómo llegamos a ellos?Ima fue apresada por el FBI, Nyoko no pudo cargar con las culpas, pero el hecho de ser asesinada por su propia hija debía significar alguna cosa, debía significar algo más allá de lo
Amaya—No… Tú solo me usaste —lo acusé con la ira brotando de cada por de mi sistema—, yo solo fui una transacción más para tu venganza y ahora, si estoy embarazada… Tengo que vivir este embarazo en medio de un desastre, en medio de estrés, en medio del miedo constante de que al saberse que mi bebé sea un blanco —le dije con una cascada de lágrimas rodando por mis ojos—. Nada está bien, no quería traer un niño al mundo en estas condiciones, no quería tener un hijo contigo, no quería…Yo solo no aguanté más y el acumulado, el estrés, el compendió me derrumbó a un nivel que caí en el piso y me eché a llorar largo y tendido. Él, en contra de mi voluntad, se agachó para encajonarme en sus brazos, en un intento de darme un consuelo que llegaba tarde y que me estaba t
AmayaPasaron dos días completos antes de que mi hermano viniese a traerme noticias sobre lo que estaba sucediendo. Luego de ver lo que les ocurrió a los rusos, no puede evitar sentirme fuera de mi piel, por completo preocupada e imaginando el gran desastre que había ocurrido luego de los rusos.—Padre tuvo un infarto —dijo y sentí que mi corazón se iba a detener—. Está estable, pero requirió cirugía de corazón abierto porque tuvo complicaciones valvulares.—Dioses él…—No te mandó a matar con Paola —reconoció y sentí un alivio inmenso al mismo tiempo que sentí vergüenza—. Aunque tú no lo creas, eres el tesoro más grande de ese hombre, tanto que pareciera que no nos quiere a nosotros.—Yo no…—Nuestro padre te ama y trató de
Último capítulo