Amaya
—Tienes que estar bromeando, mamá —le dije a mi progenitora luego de escuchar la petición que me hizo.
La mujer no solo me estaba diciendo que dejase de lado mis conceptos, sino que le diese una oportunidad a un hombre que hablaba de rectitud, de derechos, de valores y más, pero que le faltaba el respeto a su familia con una amante, además de que dirigía una de las organizaciones criminales que más daño le hacía al mundo.
¡Era el colmo!
—No, de verdad te estoy informando, tu padre quiere