Salir del hospital aquella noche se sintió extraño. Como si todo hubiera ocurrido demasiado rápido y mi cabeza todavía no alcanzara a procesarlo por completo.
El vendaje cerca de mi frente me molestaba cada vez que hacía un gesto brusco y el cuerpo me pesaba por el cansancio, los nervios y los medicamentos. Caminaba despacio por el pasillo junto a Julián mientras una enfermera seguía repitiéndome las mismas instrucciones: reposo, nada de estrés, evitar esfuerzos, dormir bien, mantenerse hidrata