El silencio volvió a instalarse en la sala después de mis palabras.
No vuelvas a asustarme así.
Todavía podía sentir la frente de Valentina pegada a la mía y el calor suave de su respiración chocándome contra la piel. Ella seguía completamente quieta, como si tampoco supiera qué hacer con la cercanía entre nosotros.
Y honestamente… yo tampoco lo sabía.
Porque hacía mucho tiempo que no me permitía sentir algo así por alguien.
Demasiado tiempo.
Valentina bajó la mirada lentamente. Sus dedos seguí