El golpe sonó seco al otro lado del pasillo.
Al principio no le presté demasiada atención. Seguí sentado detrás del escritorio, mirando los documentos abiertos frente a mí mientras escuchaba al contador hablar sobre el embarque detenido en Veracruz y las pérdidas que eso podía provocar si el problema no se resolvía antes del viernes. Otro problema más. Otra llamada. Otra persona esperando que Julián Galán solucionara algo.
Siempre era así.
Toda mi vida se había convertido en eso.
Problemas.
Res