Arya.
—¡Tú no te metas, hermana ! ¡No interfieras en los asuntos de mi matrimonio! si mi madre dice que ella empezó, es porque es así.
—Pensé que tenías más sentido común, hermano.
La mirada de autoridad de Maximiliano, dejó a Tamara sin argumentos.
—Vete a tu cuarto y déjanos arreglar las cuentas con mi mujer. ¡Esto es entre los tres!
Tamara cedió, se veía ofuscada, le dio una última vista a su hermano desde lo alto de la escalera.
Yo quedé atrapada entre esos dos, con la indignación que me