Arya.
Las palabras de Tamara le habían puesto fin a la discusión. No pensé que Anna le respetará tanto el caminar a la hija de Gael.
Aunque por dentro ardía de rabia, no dije nada,seguía con los puños apretados y el corazón acelerado.
Anna por su parte me miraba con una furia asesina. Tamara estaba atenta a toda esa interacción silenciosa. El carácter explosivo que le había heredado a su padre amenazaba con salir a flote.
Más que conmigo la rabia era con Anna que se las daba de moral habiendo s