El traqueteo de la camioneta me sacudía con cada curva, pero el miedo que sentía era aún más violento. Mi mente no dejaba de repetir la imagen de Carttal, de rodillas, con sangre en el rostro. Sabía que él vendría por mí… pero, ¿y si no llegaba a tiempo? ¿Y si Sibil me arrebataba lo que más amaba?
El nombre de esa mujer bastaba para helarme las venas. Esa mujer era mas que una enemiga, era un fantasma del pasado que Carttal había intentado enterrar sin éxito. Sabía que su obsesión por él no ten