La noche se cerraba sobre ellos como una amenaza silenciosa. Las luces de la ciudad se desdibujaban a medida que la caravana se internaba en caminos menos transitados. Carttal sentía el pulso en su sien, un martilleo insistente que mezclaba dolor y rabia. No podía perderla. No después de todo lo que habían pasado.
—Ethan —llamó con voz ronca—. Ella no es tan lista como cree. Si no está en las propiedades conocidas, entonces está en algún lugar que signifique algo para nosotros.
Ethan asintió, r