Mundo ficciónIniciar sesiónEl día amaneció con el cielo despejado y un brillo suave tiñendo de dorado los vitrales de la mansión Velardi. El silencio habitual de las primeras horas fue interrumpido por un sonido casi olvidado: el ronroneo elegante de un motor importado, seguido por el tintinear de unas maletas deslizándose sobre la grava de la entrada.
Giulia Velardi había regresado.
Saltó del coche con una sonrisa abierta en el rostro y el cabello castaño claro suelto, sin demasiada preocupación. Vestía una chaqueta de cuero marrón sobre un vestido blanco ligero, los tacones bajos marcando un ritmo firme sobre los escalones de la entrada. Sus ojos recorrían cada rincón de la fachada, como si buscara algo que había dejado atrás años atrás.







