Mundo ficciónIniciar sesiónEl día amaneció con el cielo despejado y un brillo suave tiñendo de dorado los vitrales de la mansión Velardi. El silencio habitual de las primeras horas fue interrumpido por un sonido casi olvidado: el ronroneo elegante de un motor importado, seguido por el tintinear de unas maletas deslizándose sobre la grava de la entrada.
Giulia Velardi había regresado.







