Mundo ficciónIniciar sesiónEl viaje de regreso desde la empresa hasta la mansión Velardi transcurrió bajo un cielo grisáceo, que anunciaba una posible lluvia. Lorenzo conducía con una mano firme sobre el volante y la otra apoyada en el descansabrazos, los dedos golpeando suavemente el cuero fino. Por fuera, era la imagen perfecta del autocontrol. Por dentro, un mar embravecido amenazaba con desbordarse en cualquier momento.







