Mundo ficciónIniciar sesiónLa tarde caía suavemente sobre la casa de los Vellardi, pintando de dorado las cortinas de lino y las paredes claras de la sala principal. Los pasos ligeros de Isabella resonaban con discreción por el pasillo cuando entró en la sala de estar y encontró a Antonella sentada en el sofá junto a la ventana, con un libro abierto sobre el regazo y los anteojos apoyados en la punta de la nariz. A su lado, una taza de té soltaba un vapor fragante, llenando el ambiente con el delicado aroma de manzanilla y lavanda.
Isabella caminaba por los corredores con pasos suaves y contenidos, casi vacilantes. Sus dedos se deslizaban por las costuras del vestido azul claro que llevaba, un gesto inconsciente de nerviosismo, como si la tela pudiera calmar el leve temblor que sentía. El corazón le latía rápido, en un ritmo ansioso y dulce, provocad







