Mundo ficciónIniciar sesiónEl mediodía llegó con prisa, impulsado por el ritmo de la despedida y por el arrastrar de maletas discretamente pesadas. El chofer posicionó el coche frente a la escalinata de la mansión. Beatriz bajó con Aurora a su lado, mientras Isabella la seguía con la pequeña maleta verde oliva de la prima, cargando también, sin darse cuenta, el peso suave de la ausencia que vendría.
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