Mundo ficciónIniciar sesiónLorenzo estaba allí hace mucho tiempo. La terraza del segundo piso de la mansión era su refugio silencioso en aquella tarde que moría en tonos color miel. El viento jugueteaba con las copas de los árboles, llevando consigo el perfume de las flores del jardín y el recuerdo de un tiempo que él había enterrado muy hondo… o que creía haber enterrado.
Apoyado en el marco de la puerta francesa, sostenía una taza de café fría, olvidada entre los dedos. La camisa social estaba desabotonada hasta el pecho, revelando parte de su torso fuerte, marcado por el cansancio de un alma que ya no sabía cómo protegerse. El cabello, despeinado, parecía haber sido revuelto por sus propias manos una y otra vez, en un gesto inconsciente de ansiedad.
Pero nada de eso i







