Mundo ficciónIniciar sesiónEl camino de vuelta a casa transcurrió envuelto en un silencio espeso. Aurora dormía en el asiento trasero, la cabeza ligeramente inclinada hacia un lado, los cabellos rubios enmarcando su carita serena. La niña sonreía incluso dormida, y aquel pequeño gesto bastaba para llenar a Isabella de una ternura inmensa… y, al mismo tiempo, de una angustia que no lograba explicar.
Lorenzo conducía en silencio. El maxilar tenso, la mirada fija en la carretera. No quedaba ni rastro de la expresión que usaba con la hija. Era como si una muralla se hubiera levantado entre él y el resto del mundo, y Isabella estuviera al otro lado, intentando comprender qué había hecho para ser mantenida fuera.
Aquella noche, al llegar, Lorenzo simplemente cargó a la hija en brazos hasta el dorm







